01 En qué se va el dato, equipo por equipo
Consumo por equipo, por camarote y por tipo de uso, incluido lo que gasta sin que nadie lo use: actualizaciones, copias automáticas y vídeo en alta resolución. «¿Quién se ha comido los 200 GB?» deja de ser una discusión y pasa a ser un informe.
02 Entérate antes de que llegue la factura
Avisos por correo cuando el consumo alcanza los porcentajes que elijas, a quien tú decidas: patrón, jefe de máquinas o administración. Admite umbrales por encima del 100 % para avisarte cuando ya estás en consumo adicional.
03 Pausa el contrato en temporada baja
En los planes recurrentes, la pausa va por meses completos contra una bolsa anual de días: se planifica la invernada entera, no semanas sueltas. Se ejecuta contra el operador, se refleja como descuento en la factura siguiente y el terminal sigue siendo tuyo.
04 Velocidad por camarote, y el puente siempre con línea
Velocidad asignada por usuario o por camarote, con reparto equitativo cuando hay varios conectados. La navegación, el correo de operaciones y la centralita no se quedan sin línea porque alguien esté viendo series en 4K, y el capitán puede cortar el wifi de tripulación durante la guardia.
05 Reparte el tráfico entre los enlaces que ya tienes
El router de a bordo agrupa los equipos por zonas —puente, tripulación, invitados— y decide qué sale por el satélite y qué por el 4G, configurado en remoto. Lo que hoy no hace: conmutar solo cuando cae un enlace; eso se decide de antemano.
06 Dónde está cada barco, sin instalar nada más
El terminal reporta su propia posición, así que el mapa de flota funciona sin hardware adicional y guarda las posiciones de los últimos días. Es el centro de una celda de cobertura, no un GPS: sin rumbo ni velocidad. Para eso, y para las zonas de alerta, hace falta AIS, que es un producto aparte.
07 Una sola bolsa de datos para toda la flota
En flotas con varios contratos, el volumen mensual se junta en una bolsa común: el barco que navega poco cede margen al que navega mucho. Requiere una cuenta de tipo pool que creamos y mantenemos nosotros con el operador; tú la ves en el panel.
08 Ciberseguridad a bordo, no solo una contraseña de wifi
Cada barco lleva su cortafuegos y un túnel VPN privado hasta nuestros sistemas: la gestión no viaja por internet abierto. La red se separa en zonas —puente y operación, tripulación, invitados— con reglas propias: un portátil infectado en un camarote se queda en su camarote.
09 Qué se puede abrir a bordo, y a qué horas
El mismo cortafuegos bloquea categorías enteras —adultos, apuestas, redes sociales, descargas— o deja abierto solo lo imprescindible, por zona, por equipo y por franja horaria. Y no se salta cambiando el DNS del móvil: la resolución de nombres se fuerza contra la nuestra.